Dicen que somos seres espirituales experimentando una vida física como seres humanos. Puedes creerlo o no. Eres libre para elegir creer en la espiritualidad o no pero piensa que todos los demás también son libres para elegir creer en lo que les da la santísima gana.

¿Qué tal estas? Hoy estoy más sensible de lo habitual y tengo ganas de variar un poco de tema. Hoy te quiero hablar sobre la espiritualidad. Pero antes te recuerdo que tienes varios ebooks que regalo en mi web elisaprieto.com, estoy en Instagram como elisaprieto8 por si me quieres seguir y también te recuerdo si quieres ser de las primeras en enterarte de un nuevo episodio de autoestima en apuros, suscríbete al podcast en la plataforma que me escuchas. Spotify, Ivoox, Apple podcast…estoy en muchas, ok?

¿Qué es la espiritualidad? O ¿qué es ser espiritual? Vamos a ver algunas definiciones.

La espiritualidad es el conocimiento, aceptación o cultivo de la esencia inmaterial de uno mismo.

Otra definición.

La espiritualidad humana es definida como la conciencia de una parte de nosotros que no se manifiesta materialmente y que está ligada a algo superior a todos los seres vivos.

En religión, la espiritualidad es dirigir la vida y el desarrollo espiritual según las enseñanzas y normas de un dios o profeta.

Bien. Estas son las definiciones que hay oficialmente y casi siempre están relacionadas a alguna religión.

Para mí un ser espiritual es aquella persona que está conectada con su verdadera esencia, su auténtico ser. Con el amor que lleva dentro.

Es una persona madura emocionalmente y es capaz de ver la vida desde distintos ángulos.

Es una persona empática, sabia, resiliente, inteligente y es capaz de entenderse, amarse y aceptarse tal cual es. Es la persona que descubrió que la felicidad es un estado, es estar en paz interna aunque en el exterior haya caos.

Es una persona que ya entendió que cada uno trilla el camino que elige en cada momento de su vida, y que a veces esta elección supone alejarse de ti.

Espiritualidad significa crecer, madurar y comprender que la vida es como un gran parque de diversión. A veces te toca una atracción que no te gusta mucho, otras veces te toca esperar y otras te toca disfrutar. Sea como sea merece la pena vivirla lo mejor que puedas.

Intentando siempre simplificar lo que de entrada te parece complicado. Como digo a mis clientes. Siempre hay varias formas de ver el mismo problema. Cambiando de perspectiva.

Y lo más importante para mí. Ser un ser espiritual es cuando te contestas a la eterna pregunta que creo que muchos nos la hemos hecho. ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Para qué estamos aquí? Me contesté a esta pregunta cuando decidí dedicarme a acompañar a personas que están sufriendo por desamor o por una relación tóxica o por una baja autoestima o que no disfrutan de su sexualidad. Encontré la razón de mi existencia. Soy muy feliz haciendo mi trabajo. Y soy muy feliz cuando tanta gente de muchos países me escribe agradeciéndomelo.

Esta es mi opinión basada en mi propia experiencia, en lo que leí, vi y oí. Encontré un texto sobre la espiritualidad que me encantó y quiero compartir contigo.La autora se llama Lena Blu. Y tiene un blog con su mismo nombre.

La espiritualidad es mirar a tu vecino y comprender que su mal humor es causa de su dolor, y no sentirte ofendido. Espiritualidad es que las cosas no salgan como tú deseas y aceptar que así ha de ser para tu aprendizaje.

Espiritualidad es hacerte responsable de tus circunstancias, es no creerte la víctima, es no culpar a nadie de lo que te sucede.

Espiritualidad es vivir en la alegría, o en el silencio, o en el bullicio, o en la tormenta, o en la luz, o en la oscuridad, vivir lo que la vida te propone, sin pretender que sea otra cosa.

Espiritualidad es comprender que si te enfermas, no solo hay que atender los síntomas físicos, sino también ver que emociones no estás gestionando, y atender que lo que hace tu cuerpo es mandarte un mensaje.

Espiritualidad es caminar disfrutando de cada paso del camino, independientemente de lo que te suceda. Es atender las emociones sin identificarte con ellas. Es cuidar tus pensamientos y tus palabras. Es ser coherente y mantener la autenticidad en todos los ambientes y en todas las circunstancias.

Espiritualidad es abrazarlo todo. Es amar el mundo tal y como es, con todo lo que contiene. Sin juzgarlo, sin quejarte, sin poseer.

Espiritualidad es compartir, es estar en paz. Es dejar que cada uno viva como le plazca. Es comprender que nada es real y que a la vez, hay que ser impecables a la hora de jugar la partida de la vida.

Y no hablo de religión, no hablo de dogmas, no hablo de pecados, no hablo de creencias, no hablo del bien y del mal, no hablo de iglesias, ni de maestros, ni de normas.

Hablo de lo que late cuando consigues parar y mirar hacia dentro, y te das cuenta de que no tendría sentido la vida, si solo fuéramos materia. Si solo estuviéramos aquí para pasar el rato. Si solo fuéramos un puñado de carne, de vísceras, de arterias. Si solo fuéramos un deseo atrapado en un cuerpo, sin un alma que anhela sentir de nuevo, el amor del que sin duda forma parte.

La espiritualidad en definitiva es ser tú misma, tú mismo sin apegos, siendo responsable de tu vida y aprendiendo de ella.

La receta para la espiritualidad es practicar unas cuantas palabras en tu día a día.

Autenticidad, excelencia, coherencia y responsabilidad.

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