¿Me quiero o no me quiero?

Hoy quiero hablar a ti, de ti. Quiero hablar de lo más valioso que tienes, que eres tú. Tu mayor grandeza está en tu corazón, lo que está ligado a tu esencia a tu verdadero ser.

Y desde mi corazón quiero darte las gracias por estar ahí una semana más, por tu apoyo en Instagram y en las plataformas de podcast. Y gracias, mil gracias por compartir mis episodios. Poco a poco mi canal va llegando y ayudando a mucha gente.

¿Te cuento un secreto? Cuando me siento melancólica y triste, me recojo, me pongo en silencio y observo mis pensamientos y cuando observo mis pensamientos en silencio sin identificarme con ellos, escucho los latidos de mi corazón, conecto con él, con mi amor, con mi esencia, con lo que soy. Dejo que se exprese la tristeza y luego la dejo ir.

Ese amor no solo está en mí, también está en ti. Si paras un instante y miras hacia tu interior te encontrarás y reencontrarás con tu esencia, tu verdadero ser.

No importa cuál sea tu creencia, religión o si no crees en nada porque aun así lo que en verdad eres sigue inmutable dentro de ti. Y es el amor. Amor por ti, amor por la vida, amor por los seres que te rodean, amor por los desconocidos, amor por la belleza, por este maravilloso planeta, por las bellas palabras, por las bellas artes, amor por querer vivir en un mundo mejor, amor por la libertad, amor por ver crecer feliz a tus hijos y a tu mascota, amor, amor y más amor es lo que alberga tu verdadero ser, lo que traes de origen, de fábrica, de donde eres.

Te aseguro que aunque no creas en absolutamente nada, ese gran valor, que es el amor en mayúsculas está dentro de ti queriendo brillar y expresarse.

El mayor anhelo del ser humano es estar en paz pero solo logramos esta paz interna si conectamos con este amor que llevamos dentro.
Si conectas con el amor, que es tu verdadera naturaleza, las dificultades de la vida serán más llevaderas porque el miedo será bien gestionado y por lo tanto podrás tomar mejores decisiones porque verás las cosas con más claridad.

El miedo es la única emoción que hace que tu amor no ocupe su verdadero lugar en tu corazón. El miedo está en tus palabras, en tus pensamientos y por lo tanto en tus acciones. El miedo es una emoción básica, una emoción adaptativa y es para lo único que debemos oírle, porque él, como todas las emociones, te habla. Por eso es tan importante gestionar el miedo para que no te secuestre, para que no te paralice.

Tenemos un sinfín de emociones o estados anímicos derivados de esas emociones básicas que son: el miedo, la alegría, la tristeza, la ira y el asco. Todas ellas las compartimos con todos los mamíferos. Pero en el mundo animal irracional, solamente responden a sus emociones por pura supervivencia pero ellos también expresan alegría y tristeza.

Nosotros tenemos la ventaja del pensamiento, del raciocinio pero cuando la mente toma el control y el miedo se apodera de ti, todo en tu vida se vuelve más difícil, no ves la solución, quieres rendirte, no te crees valida o merecedora de una mejor situación económica, merecedora de una relación amorosa bonita, de lograr lo que quieres en la vida.

Sin embargo cuando conectas con tu amor, cuando aprendes a quererte de verdad, abrazas lo que te gusta de ti y aceptas eso que no te gusta. Porque cuando te amas te aceptas con tus luces y sombras. Cuando aprendes a reconocerte como un ser perfecto, amoroso, que tienes el derecho a vivir tu vida como la sientes sin tener que dar explicaciones a nadie, ni tampoco cumplir las expectativas de los demás, entonces solo entonces verás que la vida merece la pena a pesar de los contratiempos y de los desafíos.

Aunque te ames mucho, la vida seguirá retándote pero vivirás los retos desde otra perspectiva porque has aprendido que todo tiene un porque y un para que, pero hay que querer cambiar de perspectiva y eso significa salir de tu zona de confort.

Salir de ahí da miedo y al mismo tiempo es muy excitante porque el sentimiento de admiración y orgullo que sentirás por ti por haberte enfrentado a un miedo, por haberte arriesgado y apostado por una vida mejor, no tiene precio.

En todas las situaciones de tu vida siempre tendrás como mínimo dos opciones para enfrentar y resolver el problema. Las opciones te llevaran por diferentes caminos con tu mochila personal más o menos cargada. Por ejemplo si no estás conectada contigo misma, con tu amor, en una relación de pareja siempre desconfiarás y querrás controlar a tu pareja porque estás conectada con el miedo. Miedo a que te deje, que te sea infiel, miedo a la soledad, etc…

Si te quieres y sabes el valor que tienes, confiarás en esta persona y si al final te deja, no será un drama en tu vida porque entenderás que todos tenemos derecho a elegir.

Si tienes miedo, no te valoras, vives estresada, te bloqueas, te sientes vacía, vives enojada, insatisfecha, tienes ansiedad, celos, te quejas de todo, te sientes sola, dudas de todo, eres indecisa…

Sin embargo cuando te quieres, te sientes plena, te valoras, vives tranquila, eres creativa, agradecida, empática, confías en ti y en la vida, estás en paz, satisfecha y orgullosa de ti, estás abierta a aprender y a crecer, aceptas las personas como son, no intentas cambiarlas, te sientes fuerte y con poder.

Qué gran diferencia hay entre estar en el miedo o en el amor, ¿verdad? Es así como nos sentimos si nos conocemos, nos entendemos y nos amamos. Es así la mayor parte del tiempo. No te engañare. Cuando la vida te da una sacudida, un golpe en cualquier ámbito de tu vida, por supuesto que te dolerá y habrá que hacer un duelo para superar este dolor, esta pérdida. Las emociones también tienen esta función. Te ayudan a curar la herida para poder seguir adelante con tu vida.

En eso ocurre, aunque tengas la autoestima muy alta, tendrás que pasar por las emociones, las que no nos gusta sentir, expresarlas e ir soltándolas poco a poco hasta que esté cicatrizada la herida. Todo tiene su momento. Este proceso de duelo también es un acto de amor. Las personas que evitan sentir el dolor y huyen del proceso de cura, no se aman porque lo que están haciendo es reprimir las emociones y no gestionarlas y regularlas. Emoción no gestionada es emoción enquistada. Más adelante esa emoción que has reprimido, saldrá en otra situación y en la forma que pueda expresarse.

Aquí hago un apunte personal. Creo en las enfermedades psicosomáticas. La mente tiene la capacidad de enfermar el cuerpo. Y también creo que la mente puede ayudar a curarlo. Los estudios con placebos lo certifican. Pero lo más fácil es padecer algo cuando estamos mal aunque sea una mala digestión.

La mente tiene tanto poder como tu corazón. Es decir tus pensamientos tienen tanto poder como las emociones. Los dos juntos pueden hacer maravillas porque son los que comandan tus acciones o por lo contrario esa unión puede ser muy destructiva.

Entonces te pregunto ¿Te quieres o no te quieres?

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