Autoestima y la dependencia emocional


La dependencia emocional es lo más común que hay en las relaciones de pareja. Es lo que más nos hace sufrir. Cuando eres dependiente lo pasas muy mal.

Ya he hablado sobre las relaciones que son tóxicas para nosotras pero como es un tema que está a la orden del día, creo que es muy necesario abordarlo desde varias perspectivas.

Autoestima y la dependencia emocional

Cuando eres dependiente sientes incapacidad de cortar esta historia que tanto daño te hace aunque sepas que lo tienes que hacer. Hay momentos en que lo tienes muy claro que es una relación toxica y decides dejarla pero cuando te planteas dar el paso te entra el pánico o pena y al final reculas. Te dices a ti misma que vas a dar otra oportunidad, estás segura de que todo cambiará, que estás exagerando y vuelves a autoengañarte. Prefieres estar mal acompañada antes que sola porque la idea de dejar la relación, te aterra.

Es una incoherencia absoluta querer, sentir y pensar que debes cortar con esta relación pero no haces nada. Te quedas en tu zona de confort, en lo malo conocido aunque sufras y no eres feliz.

Hay muchos motivos por lo cual creas esta dependencia de esta persona. Cada persona tiene su razón pero lo primero es identificarla.
La relación de pareja es la relación más importante que tenemos como seres sociales que somos. Es la que más nos mueve, la que más nos afecta si ella no es sana. Si tenemos una relación toxica te aseguro que ella afectará a todas las aéreas de tu vida. Porque este malestar, esta mala relación que te hace sufrir ocupa mucho espacio en tu mente haciendo que pienses y hables de ello todo el tiempo. Y a veces nuestros amigos y familiares, personas de tu confianza se hartan de oír siempre lo mismo y que no haces nada para salir de donde estás.

Cuando eres dependiente, sientes que necesitas a ese alguien como una droga, estás enganchada. Sabes que esa relación no es buena para ti y aún así sigues con esta persona. Es igual que el fumador o el alcohólico o el drogadicto. Ellos saben que les puede matar su adicción pero siguen enganchados porque dejarlo cuesta mucho y requiere de esfuerzo y fuerza de voluntad. Con la dependencia emocional pasa lo mismo. Y al dejar la relación pasas por el síndrome de abstinencia. Sientes verdadero mono de esta persona y si no haces ningún esfuerzo por mantenerte firme en tu decisión, con seguridad volverás con ella.

¿Cuándo debes cortar? Por ejemplo cuando ya no hay amor, cuando tu pareja te dice que ya no te quiere. Si no aceptas que el amor acabó empiezas a tener una conducta denigrante, humillante mendigando amor, suplicas para que no te deje, te arrastras, le persigues, controlas sus redes sociales, vas a sitios que crees que la vas a encontrar… pues cuando el amor se acaba por la parte que sea, hay que irse. El amor no vuelve. No te engañes.

También debes irte cuando no puedes crecer como persona, que no puedes expandirte. Cuando empiezas a cambiar para acoplarte a esa persona o por complacerla, llegando en algunos casos a perderse a una misma de vista, dejas de ser tu misma. No ves más a tus amigos, solo prevaleces las ideas y propuestas de tu pareja, ya no tienes proyectos propios que tanto te motivaban, renuncias a muchas cosas que antes eran importantes para ti y todo esto con el tiempo te hará que te sientas mal contigo misma. Estás dejando de ser tú para asegurar que esta persona no se vaya, no te deje. Y siento informarte pero la vida no te da garantías de nada. Y eso es lo fascinante de esta aventura que es vivir. Si todo estuviera asegurado nos moriríamos de aburrimiento, no tendríamos ningún incentivo, ningún aliciente.

Otra razón por la cual hay que huir de la relación es cuando hay maltrato psicológico y físico. Muchas conductas, actitudes y comportamientos de tanto verlos, los normalizamos y ya no podemos reconocerlos como conductas toxicas. Por ejemplo: el silencio, cuando la otra persona no te habla, el ninguneo, desprecio, menosprecio, comentarios despectivos. Te manipulan de tal manera que aun cuando tú te quejas de algo que hizo mal, esas personas son tan hábiles dando la vuelta de tal manera que al final te sientas culpable y terminas disculpándote. Esta persona que actúa así tiene mucho poder sobre ti y poco a poco vas desapareciendo.

Hay comportamientos tan humillantes que la primera vez que te lo hacen debes marcharte de inmediato como por ejemplo empujones, que te escupan, zarandeos, sacudidas, insultos, que te pellizquen, si te ridiculiza delante de amigos, que te hagan callarte, etc… es importante identificar si estás en una situación de maltrato. Te recomiendo que escuches un episodio de este podcast titulado tipos de maltratos. En él explico los varios tipos de maltratos para ayudarte a identificarlos.

A veces no nos vamos de una relación toxica porque esperamos que la otra persona cambie y damos muchas oportunidades perdonándoles pero el cambio nunca llega. Si una persona repite una y otra vez el mismo comportamiento que a ti te ofende y ya has hablado con ella, ya le has comunicado de todas las formas posible y ella vuelve a actuar de la misma manera, vete de esta relación. No esperes más.

Una persona cuando quiere cambiar lo hace porque quiere ser mejor persona, porque quiere sentirse mejor consigo misma, es consciente de que necesita conocerse mejor, fortalecer su autoestima, a aprender de los errores, pero nunca porque una persona le pide que cambie. No cambiamos por la otra persona sino por nosotras mismas.

Cuando una persona viene a las sesiones porque su pareja le dio un ultimátum, te lo digo ya que no funciona. En mi experiencia como profesional, lo vi en varias ocasiones. Suelo preguntarles en la primera sesión si vino por voluntad y decisión propia o porque lo han puesto como condición. A la larga, en muchos casos, termina en separación.

Resumiendo. Si en tu relación ya no hay amor, si renuncias a ti misma y hay maltrato psicológico o físico, tienes que poner fin a esta relación aunque le sigas amando. En realidad no es amor es dependencia. El amor es compartir, es dar y recibir a partes iguales, es crecer juntos, aprender uno del otro, es comunicación basada en un dialogo respetuoso y reflexivo para llegar a acuerdos, es respeto y reconocimiento mutuo, es cuidado, amistad y deseo. Si no hay nada de eso, no es amor. El amor no duele.

Para poder salir de la dependencia emocional es imprescindible entender por qué estás en esta situación, ¿qué te llevó a estar enganchada a esa relación? Puede que estés repitiendo patrón de comportamiento de tus padres, de tus referentes. Muchas veces repetimos el mismo tipo de persona porque nos atrae lo que nos es familiar, lo que conozco.

Otro motivo puede ser por abandono de uno de los progenitores o un sentimiento de abandono por haber tenido padres ausentes por motivos de trabajo. En los momentos importantes en la vida de esta criatura, los padres no estaban y ella lo vive como un abandono y ese sentimiento le acompaña en sus relaciones. También puede ser por muerte de alguno de los padres. Sea cual sea el motivo, el caso es que el miedo al abandono está presente constantemente y hay que aprender a gestionarlo.

Y por supuesto que la autoestima baja tiene mucho que ver con la dependencia emocional. Si piensas que no eres suficiente, que no vales, que cualquiera es mejor que tú, sientes una angustia constante al pensar que tu pareja te pueda dejar por otra. Y si te deja nadie más te va a elegir. Aquí entra otro miedo en juego que es el miedo a la soledad. Cuando sientes este miedo, cualquiera que te elija te vale porque crees íntimamente que nadie te va a querer, entonces pagas un alto precio para no estar sola.

Te recuerdo que tengo varios episodios sobre los miedos, sobre relaciones toxicas y autoestima que sería muy interesante que los oyeras para identificar si estás en una relación de dependencia emocional. En el caso de que estés y no te sientes capaz de romper con esta relación, pide ayuda a un profesional y rodéate de gente que te apoye, que te de ese soporte que necesitas para poder irte y dejar atrás una relación que no te beneficia, que no te ayuda en nada.

Deja a esta persona y date la oportunidad de conocerte, de amarte y valorarte para poder en un futuro disfrutar de una relación que te mereces.

Solo tenemos una vida. No la desperdicies con historias que no merecen la pena.

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