Aquí estoy una semana más aportando mi granito de arena para que encuentres aquello que tanto deseas y anhelas.

La clave es el amor pero ¿qué es el amor? ¿Es acaso lo que vemos en las películas y en la vida real donde dos personas se comprometen hasta que la muerte les separe, En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de mi vida?

Qué bonito seria si fuera cierto. Con esa promesa ya estoy poniendo sin darme cuenta un enorme peso en la relación, una inmensa roca que tenemos que cargar.

¿Por qué voy a prometer delante de tanta gente que estaré toda mi vida con esta persona si ni siquiera le conozco de verdad? Bueno en algunos casos sí que se conocen de verdad pero infelizmente son muy pocos.

Cuando estamos enamorados, todo es maravilloso, todo es perfecto. Mi pareja es la persona que elegí para pasar el resto de mi vida. En esa época todo es verdad porque es lo que ves. Es la persona que estabas esperando, vemos solamente lo que queremos y encima lo magnificamos. Tengo un episodio que explico todo lo que pasa a nivel químico en nuestro cuerpo cuando nos enamoramos.

Hablo con pareja de todas las edades y todas coinciden en lo mismo: que la convivencia es muy difícil, que se aburren, que hay infidelidad y por eso sufren ambos, que si la familia política se mete por medio, que discuten mucho, que ya no hay deseo, pero ninguna me habla de esta época tan dulce del enamoramiento. Está tan lejano en la mente de estas personas, que parece que nunca ocurrió.

En realidad no hay amor, amor con mayúsculas, amor de verdad. Mucha gente me dice yo quiero a mi pareja pero no la deseo, no hacemos nada juntos, me aburro con ella… ¿si hubiera amor de verdad dirías esto de tu pareja? Para nada. Si hubiera amor dirías que estáis pasando por un bache o turbulencia pero estáis tratando de salir lo mejor que podéis. Habláis, reflexionáis, os escucháis y llegáis a acuerdos que benefician a ambos. Eso sería lo más normal si hubiese amor. No hay amor, hay necesidad. La que sea por eso siguen juntos a pesar de no haber más amor.

Para mi querer no es amar. Decimos te quiero con mucha facilidad pero no tiene la fuerza y el poder que tiene un te amo.

Para que podamos amar a alguien antes tenemos que aprender a amarnos a nosotras. Si no me amo difícilmente amaré a otra persona porque no sé lo que es el verdadero amor. El verdadero amor no pone condiciones. El amor cuida, dialoga, comprende, protege, escucha, trata bien, acepta la persona tal cual es, es honesto, generoso…es todo eso y mucho más pero antes lo tenemos que aplicarnos a nosotras mismas para poder Ser esta persona para los demás. Para tu pareja, tus padres, hijos, amigos…. así conjugarás el verbo amar como debería ser conjugado. Yo me amo, tú te amas, entonces nos amamos.

Hay que redescubrir este amor que ya lo tienes, que vino de serie cuando naciste. Pero con todos los aprendizajes, experiencias, creencias que hemos ido formulando y experimentando a lo largo de la vida, nos distanciamos de él, pusimos muchas capas teñidas de miedo, desconfianza, impotencia, arrogancia, sobre este amor incondicional que reside en tu interior.

Sobre este amor es el que quiero hablar hoy. En mi móvil, como pantalla de fondo tengo una foto de cuando yo era bebe. Creo que ya te hable de esta foto en otro episodio. No sé cuantos meses tenia pero me encanta verla por la gran sonrisa, por los ojitos que brillan y miran atentamente al autor de la foto: mi papa.

Esa foto la llevo ahí a modo terapéutico o como recordatorio para estos momentos que estoy baja, desanimada o sobre todo cuando me entra miedo por algo. Esta foto me recuerda que mi naturaleza es confiada, amorosa, inocente, que es capaz de vivir en el ahora, es alegre, segura, dulce, tierna…cuando la miro me trasmite todo eso pero sobre todo amor y alegría. Entonces recuerdo que todo eso está en mí, que esta niña de la foto fui yo hasta que empecé a no confiar en mi ni en nadie, a no tratarme bien, a no cuidarme, a esperar que los demás me quisieran, a meterme en relaciones toxicas, a discutir con mi familia….

Me fui alejando de mi verdadero ser, de mi esencia. Eche la culpa a mis padres, a mis parejas, a amigos, a todo el mundo y al propio mundo, es decir eche la culpa a la vida.

Pues mientras echaba la culpa a la vida de todo lo que me pasaba, no miraba hacia mi, hacia mi interior para ver que estaba pasando. Mirarme me daba miedo porque esto significaba hacerme responsable y asumir que todo lo que me pasaba en la vida tenía y tiene mucho que ver conmigo. Lo bueno y lo malo. Nada es ajeno. Pero mientras no tomaba la decisión de crecer, de madurar iba dando tumbos como un pollo sin cabeza hasta que la vida me puso delante una pequeña bomba que lo detono todo.

Todos tenemos este momento en la vida. Alguno lo llaman punto de inflexión, momento crack, detonante, bofetada, etc… No importa como lo llames, lo que importa es lo que significa. Lo primero que te dice es STOP. Y ahí depende de cada uno y de cada situación pero lo más común es que te preguntes ¿qué coño estoy haciendo con mi vida?

A mí me detono en el mundo sentimental y sexual. Ahí me di cuenta cuanto me quería, cuanto me amaba. NADA. Siempre pensé que tenía una autoestima altísima y era todo mentira. Era un personaje perfectamente elaborado que ni yo me daba cuenta. Por supuesto que el dolor de saber que no me valoraba nada y mis relaciones eran súper toxicas, me llevó a terapia. Fue la decisión más importante de mi vida. Invertí miles de euros en mucho tiempo de sesiones individuales, grupales y muchos cursos pero mereció la pena.

Pude, a través de un trabajo diario, conocerme, comprenderme, aceptarme y a comenzar a amarme. Somos muy complejos el ser humano. Somos el cuerpo físico, el mental, el emocional y el energético. Para poder estar en armonía, sentirte bien contigo misma, aceptar y abrazar aquello que no te gusta en ti, tienes que trabajar los 4 cuerpos. Parece complicado, difícil, pero no lo es.

Tenemos que desaprender, desprogramarnos de unas o muchas ideas que nos han hecho daño y que nos dieron una percepción errónea de nuestra verdadera naturaleza. Y la realidad es que somos seres con un enorme corazón con capacidad de amar de forma incondicional. Pero, pero, pero para llegar a ese amor incondicional tendrás que quitar esas capas para llegar a tu verdadero ser, a tu esencia.

Y ¿cuál es la recompensa? Tú, tú con mayúsculas. Cuando sabes quién eres, el valor que tienes, cuando te respetas, te escuchas, te aceptas, te cuidas nunca más permitirás a nadie en tu vida que no te respete, que no te valore, quitarás a gente toxica que seguramente tendrás en tu entorno, en tu vida aunque sea alguien de la familia. Personas que restan, que no suman, que no aportan. Habrás aprendido a protegerte y a reconocerte como ese ser maravilloso que eras cuando llegaste a este mundo y que aún lo eres. Créetelo.

Cuando aprendas a amarte, amarás de verdad. Porque cuando uno se ama sabe la importancia del respeto pero también de la libertad. Hace poco aprendí que cuando yo abrazo a alguien de verdad, con amor, estoy abrazando a mí misma. Esa persona lo recibe pero tú también lo haces porque te abrazas a través de esta persona. Pon atención a partir de ahora cuando abraces a alguien, hazlo de verdad y verás cómo ese abrazo abarca a las dos.

Encontrar ese amor y cultivarlo te ayudará a mantenerte en calma, serena y en paz. Sentirte así de bien, no tiene precio además estar conectada con el amor, sube tu frecuencia vibracional, tu vibra. En este tiempo de tanta incertidumbre esa conexión contigo te ayudará a mantenerte en calma y con esperanza de que todo esto pasará. Ese amor, el amor por ti está esperándote. Ve a por él.

Te voy a leer un poema que hace unos diez años escribí a una persona que predicaba mucho el amor incondicional y en el momento que le dije algo que no le gustó, cortó la amistad sin darme ninguna explicación. Ella predicaba pero lo que me sorprendió es que no lo practicaba. Ahí va.

Lo titulé la persona que ama.

LA PERSONA QUE AMA libera, no abandona.

LA PERSONA QUE AMA no es cobarde porque no teme a nada.

LA PERSONA QUE AMA no juzga a una conversación como vana porque todos tenemos algo que decir aunque no nos guste.

LA PERSONA QUE AMA no solo pronuncia bellas palabras, las siente y las practica.

LA PERSONA QUE AMA dice lo que siente sin miedo, no se engaña y en consecuencia no engaña a los demás.

LA PERSONA QUE AMA es verdadera siempre, trabajando o descansando.

LA PERSONA QUE AMA comparte sin esperar nada a cambio.

Y LA PERSONA QUE AMA decide desde el corazón y no desde el EGO.

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