Amarse en Tiempos Revueltos

Hola, ¿qué tal estas? Yo muy bien y muy contenta de saber que me escuchan aquí en España y creo que en toda Sudamérica. Quiero agradecer a todos los que me habéis escrito. Me hace muy feliz saber que mi conocimiento y experiencia sirve para que las personas puedan sentirse un poquito mejor consigo mismas. Mando un superabrazo a Méjico, Venezuela, Bolivia, chile, Colombia, Argentina, Perú, Ecuador, Honduras, Panamá, Puerto rico, Costa rica, Estados Unidos, a toda América y también a mi querida España. Lo más increíble o lo más mágico es que me habéis encontrado sin que hiciera ninguna promoción del podcast. Gracias y mil gracias además por compartir mi trabajo. Seguro que sirve también a personas de vuestro entorno. Lo más bonito en esta vida es compartir lo que conoces y lo que tienes. Recibimos y compartimos, damos y recibimos, y así recibimos todos.

En los episodios anteriores te conté que estoy preparando los minis talleres online sobre autoestima y otro sobre la pareja ideal. Y también sobre sexualidad. Aun no hay fecha pero Si quieres enterarte de cuándo será descárgate cualquiera de los ebooks que regalo en mi web y así estarás en mi base de dato y recibirás un mail cuando haga el taller, ok? De esta forma seguro que te enterarás.
AMARSE EN TIEMPOS REVUELTOS (me gusta jugar con títulos que ya existen como este que es de un culebrón o telenovela española. Amar en tiempos revueltos.

Me pregunto ¿cómo puedo amarme en tiempos tan revueltos como este que estamos todos viviendo ahora de la pandemia? O ¿cómo puedo amarme cuando mi pareja me amenaza con dejarme o ya se ha ido? ¿Cómo puedo amarme cuando mi empleo depende de un hilo? O ¿cuándo mis hijos no me hablan? O ¿cuándo mi mejor amiga o amigo se aleja de mí? O ¿cómo puedo amarme si mi estado físico o mi salud está pasando por un mal momento? ¿Cómo? Te estarás preguntando.

Qué difícil es quererte cuando tenemos un problema, verdad. Como dice una amiga mía ¿Cómo puedo quererme si tengo a un perro mordiéndome el culo? Realmente no es fácil pero no es imposible.

Tenemos que entrenarnos en mantener la calma aunque haya un caos alrededor. No podemos dejar que el miedo, la tristeza, la rabia, el dolor, la impotencia, la decepción nos abrume o nos secuestre. ¿Qué quiero decir con todo esto? Que no podemos perdernos de vista nunca por tener el problema que sea. No podemos olvidar de quienes éramos antes de que el problema ocurriese, sea el que sea.

El amor a una misma consiste en gestionar bien lo que está ocurriendo. Hay muchas técnicas para bajar la ansiedad, calmar los nervios, centrarte, aclararte pero lo más importante es recordar que tienes recursos suficientes internos y externos para afrontar cualquier situación.

Claro que hay momentos muy duros en la vida donde nos sentimos fatal, queremos morir, desaparecer o despertar como si de una pesadilla se tratara. La vida es un desafío constante y es precisamente esto que hace que ella sea bella e interesante, tanto es así que casi nadie quiere irse de aquí, de este maravilloso, increíble y loco planeta.

Yo tuve muchas ocasiones que he querido desaparecer, esfumarme pero en estos momentos lo único que estaba deseando era huir de la realidad y no enfrentarme a lo que fuera cara a cara. Enfrentarme a mis miedos.

Es en los momentos conflictivos es cuando más debemos amarnos, apoyarnos, escucharnos, cuidarnos, protegernos… No podemos salir corriendo de nosotras mismas, aunque lo hacemos muy a menudo y no nos damos cuenta de que no querer encarar lo que sea una sufrirá mucho más porque alargaremos el tiempo de dolor y sufrimiento.

Si mi pareja me dice que no me quiere y voy detrás de esta persona implorando que no se vaya o que vuelva conmigo, me sentiré fatal conmigo misma porque en estas acciones es cuando nos damos cuenta de que nos hemos abandonado. Y eso duele mucho más que cualquier otra persona que nos abandone. No nos damos cuenta, pensamos que nos duele el abandono ajeno pero duele mucho más cuando yo misma me abandono. Hazme caso, lo he vivido en mi piel y veo esta conducta muy a menudo en mi consulta. Personas que no se valoran nada, que se olvidan de si mismas cuando creen que han perdido su motivo para ser felices. Es decir sus parejas.

Hoy, con mi propia experiencia o de mis clientes, te puedo asegurar que si tienes una pareja que te dice que ya no te quiere y se va de tu vida, es un regalazo. Aunque duela. ¿Para que quieres una persona a tu lado que ya no te quiere? Las relaciones en general son bastantes difíciles porque no basta con estar enamorados, hay que currarla todos los días. El amor no va solo hay que trabajar la comunicación, la empatía, los acuerdos, el respeto, la generosidad, el decir no, el cuidado y un montón de cosas que vamos haciendo en el día a día para que la relación crezca y sea beneficiosa para ambos mientras dure.

Que el amor sea eterno mientras dure decía el poeta y compositor brasileño Vinicius de Moraes

Quem já passou por essa vida e não viveu, pode ser mais, mas sabe menos do que eu. Porque a vida só se da pra quem se deu. Pra quem amou, pra quem chorou, pra quem sofreu.

Mi pequeño homenaje a este gran poeta.

Todo es un camino de ida y vuelta. Todo debe estar equilibrado y los dos miembros de la pareja tienen que poner leña al fuego. Si solo pone uno al final el fuego se apaga porque has puesto toda tu leña mientras la otra persona solo disfrutó del calor que tú le proporcionabas. La otra persona se aprovecha, de forma inconsciente o consciente, de tu generosidad por un lado y también de tu miedo a pedir que contribuya equitativamente. Luego nos quejamos que lo hemos dado todo y no recibimos nada de vuelta. Hay que dosificar, hay que ir poco a poco porque lo que creemos que es maravilloso para la otra persona puede ser agobiante.

Es difícil de entender que casi toda la percepción o interpretación que hacemos de lo que está ocurriendo es de forma subjetiva, es decir hacemos la valoración más de forma emocional que racional. Cuando los sentimientos están por medio nos cuesta mucho ser objetivas. Pero es posible si nos calmamos para ver el problema con distancia y claridad.

El autoconocimiento es imprescindible para poder amarse y a su vez amar a otra persona. Si no te conoces no podrás presentarte ni mucho menos comunicar tu verdad, desde tu ser, desde tu corazón quien eres realmente. Con tus virtudes y defectos. Luces y sombras.

Nos pasamos la vida alimentando personajes que nada tiene que ver con nuestra esencia. Estamos siempre queriendo complacer a las exigencias de los cánones sociales y con esto apagar nuestro brillo interno. No necesito que nadie me diga como me tengo que vestir, pensar, actuar. Todos somos iguales bajo la piel y al mismo tiempo únicos. Lo más increíble de esta vida que tenemos es llegar a reconocerte y quererte y no depender de nadie para ser feliz. Si te amas, si te valoras y te aceptas jamás estarás con nadie que no te ame, que no te valore y que no te acepte perfectamente imperfecta. Si vas quitando estas capas inútiles que nos hemos ido poniendo a lo largo de nuestras vidas te aseguro que la recompensa es enorme y muy gratificante porque debajo de todas estas capas estas TU.

Qué fácil es decirlo, estarás pensando pero te aseguro que se puede amarse en tiempos revueltos. La clave está en trascender tus miedos. No podemos amarnos si sentimos miedo. Para llegar al corazón hay que enfrentarse a los miedos irracionales. Como el miedo al abandono, al futuro, al fracaso, al rechazo, al que dirán. Los miedos están en la mente y el amor en el corazón.

Hay que aprender a escuchar el miedo y ver que te está diciendo. Escucharlo, expresarlo y soltarlo. Si nos entregamos al miedo él nos engulle. Si nos entregamos al amor, a la alegría, a la generosidad, a la confianza, a la valentía que llevamos dentro, encontrarás el bien más preciado por el ser humano. La paz interna. Y sentirla no tiene precio. Es la plenitud tan anhelada por el ser humano. Esta plenitud es el resultado de la aceptación total de quien soy con mis virtudes y defectos.

Entonces si me conozco, me reconozco y me acepto como soy solo aceptaré en mi vida personas que me reconocen y me aceptan tal cual soy. A los que no, les deseo suerte y me voy de sus vidas.

He aprendido que si yo no me valoro o no valoro lo que doy, la otra persona no lo hará tampoco. Entonces me di cuenta que he malacostumbrado a personas que pasaron por mi vida porque no les he pedido nada importante y tampoco les dije lo que sentía o pensaba por miedo a perder la relación. Al final la perdía igual porque yo misma me cansaba. Pero no asumía mi responsabilidad hasta que aprendí que es imprescindible el equilibrio entre dar y recibir, hasta en la cama, y que somos responsables de un 50% de todo lo que ocurre en una relación.

Así que empieza a valorarte y a valorar lo que das y recibes. Si no está equilibrado analiza lo que está pasando antes de que sea demasiado tarde, que ya no tenga solución. Si es así, que ya no hay remedio, agradece a esta persona que te haya servido de maestra porque la vida es una escuela donde a veces somos maestras y en muchas ocasiones nos toca aprender.

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