El coronavirus y el miedo

¿Cómo llevas esta nueva situación? Tardé más de una semana en decidir de qué quería hablar en el siguiente episodio, que es este. No sé cuándo lo escucharás. La situación actual no me permite escribir un texto atemporal, que vale para cualquier época del año. Tenía que hablar del miedo que suscita esta pandemia.

Esta nueva amenaza del coronavirus ha puesto en jaque a toda la población mundial. Tengo 56 años y desde que tomé consciencia de que la vida es efímera, de que hoy estamos aquí y mañana a lo mejor no, dejé de dar importancia a las cosas que no las tiene.

Desde muy jovencita me di cuenta que la humanidad siempre ha estado amenazada por guerras mundiales, por pandemias, terremotos, impactos de meteoritos, etc… Cuando uno piensa en estas amenazas, que los medios de comunicación, todos, nos están contando constantemente, el miedo recorre todo el cuerpo y dependiendo como lo gestiones te puede paralizar, o te da por huir o lo que es peor, la supuesta amenaza te vuelve una persona agresiva, desconfiada y muchas veces violenta aunque sea verbalmente. Todo en el nombre del miedo.

Bien, todo es muy natural porque el miedo es una emoción básica y sin él la humanidad se hubiera extinguido. El propio miedo nos trajo hasta aquí, hasta al día de hoy.

Es cierto que nunca vivimos en un estado de alarma como el que estamos viviendo hoy confinados en casa sin saber exactamente cuando va terminar. La incertidumbre es uno de los mayores miedos que puede vivir el ser humano. ¿Qué pasará mañana? Una se hace esta pregunta muy a menudo cuando nos encontramos con algo que se nos escapa de nuestro control.

A esta pregunta nadie sabe la respuesta y esto es lo que realmente nos pone en jaque. Si paramos para pensar un poquito en nuestra vida y somos honestas, nos daríamos cuenta de que nunca realmente supimos lo que iba a pasar en el futuro. Nadie nunca te pudo decir o confirmar que tu vida iba a ser exactamente como lo es ahora. Realmente no hay nada escrito. La vida se va haciendo al caminar, paso a paso. Eliges en todo momento aunque no seas consciente.

La vida no es estable y está constantemente desafiándote en todos los territorios. Si no es en el amor, es en el dinero, o en las amistades, o en la salud. Hay que aceptar esta realidad para poder afrontarla mejor. Es muy raro que no tengamos nada de nada nunca. La cuestión es como vives lo que te pasa, ¿cómo un horror o una oportunidad? La vida es cuestión de actitud. ¿Dónde prefieres enfocarte? ¿En un futuro esperanzador, prometedor o apocalíptico?

Es mejor enfocarte al futuro con esperanza e ilusión para no bajar tu sistema inmunológico. Hay que engañar al cerebro y no alimentar la supuesta amenaza. El miedo estresa el organismo y lo prepara para defenderte o salir corriendo gastando mucha energía. El miedo te tira físicamente y tu sistema inmunológico se ve afectado. Tener tu sistema fortalecido con una buena alimentación, con ejercicio moderado y con pensamientos positivos y optimistas te ayudara a hacer frente a un posible contagio.

Todo cuenta. Mente, cuerpo y actitud positiva. Se que no es fácil pero es posible si haces un pequeño esfuerzo.

Alguien dijo, «tanto si piensas que estás en lo cierto como si no, tienes razón». ¿Qué quiso decir con esto? Si tu te crees que todo te va a ir mal te vas a enfocar solo en lo negativo, tus pensamientos serán derrotistas con lo cual la emoción que predominará será el miedo y tus acciones estarán basadas en el miedo que sientes. La emoción puede embargarte y no dejar la claridad mental suficiente para ver otras alternativas.

Hemos pasado por muchas crisis la humanidad y hemos salido de todas. ¿Lo hemos pasado mal? Si pero unos más que otros simplemente por su interpretación de lo que estaba ocurriendo. Una persona que piensa que lo que sea, no tiene salida o solución sufrirá mucho más que aquella persona que intenta mantener la calma para poder tomar las mejores decisiones.

Todas las crisis personales, de pareja, social o como esta mundial, tiene un regalo, tiene un aprendizaje. Hay que aprovechar para hacer limpieza, física y mental. De la casa esta bien también que lo hagas.

Pero la situación te invita a hacer higiene mental. Pregúntate: ¿A qué he estado dando tanta importancia y que realmente no la tiene?
Este confinamiento mundial nos está dando muchas oportunidades de cambio, de ser mejores personas hoy y siempre. No solo en el momento de crisis. Aprender realmente que no estamos solos y que tu acción o no acción puede afectarme a mi, a los mios, a ti y a los tuyos también. Nos da la oportunidad de ser pacientes con nuestros seres queridos, empáticos con las demás personas que no están en las mismas condiciones que nosotras, solidarias con los más desprotegidos, esto a nivel social y familiar. También nos da la oportunidad de escucharnos, de estar en silencio, de conectarnos con nuestros valores, de ser honestas, de conocernos profundamente e incluso abrazar nuestras sombras que seguramente aparecerán en este momento de introspección.

Ahora que nos prohíben el contacto, la cercanía, los abrazos y los besos nos damos cuenta que es mucho más importante contar con la manifestación y expresión de amor de las personas de nuestro entorno que estar peleadas con ellas o criticárlas y juzgárlas porque no son como nosotras o no piensan igual.

Nosotras somos seres emocionales y afectivos. Necesitamos de afecto, del contacto desde que nacemos hasta la muerte.

El miedo nos enseña muchas cosas. Una de las cosas que he aprendido por experiencias que tuve en mi vida, es que el miedo contagia y una población con mucho miedo puede descontrolarse y entonces sí seria mucho peor que la amenaza de Covid 19 pero el amor también se contagia, la motivación, la esperanza, el entusiasmo, la alegría. Por eso es tan importante no propagar el miedo. Todos ya tenemos nuestros propios miedos. Nos viene de serie. Se trata de calmarte, hablar contigo misma como si fueras tu propia hija con miedo. ¿Qué le dirías? Le aumentarías el miedo o tratarías de tranquilizarla? Pues esto es lo mismo que tenemos que hacer con nosotras mismas y con las demás personas.

Lo que vaya a pasar en el futuro nadie lo sabe, hoy por hoy. Haz una lista de las cosas que te quejabas que no hacías por falta de tiempo. Puede ser limpieza profunda en los armarios, escribir un libro, aprender otro idioma, algún curso online, hablar con la pareja, desde la comprensión y el respeto, jugar más con los niños, cuidarte mejor, meditar, escribir planes de futuro laboral o personal, hablar con personas que hace mucho que no hablas… hay tantas cosas que se puede hacer.

Fíjate que oportunidad tienes ahora en este momento. La vida es ahora. Que el miedo te sirva únicamente para hacer una previsión de lo que está realmente en tus manos y a tu alcance. Aquello que no puedes controlar te da la oportunidad de aprender a mantener la calma para poder tener claridad para futuras decisiones.

¿Que me enseña a mí esta pandemia?

El miedo es natural. Debemos gestionarlo para que no nos secuestre, para que no nos embargue. ¿Cómo hacerlo? Aprendiendo a meditar o a practicar mindfullnes. Puede ser de ayuda.

No estamos solos. Estamos todos conectados. Todos dependemos unos de otros. Todos tenemos un papel importante en la sociedad. Sanitarios, los del supermecado, camioneros, agricultores, educadores, limpiadores, tu y yo también. Tratar a todos desde el RESPETO. Y por supuesto estar agradecidos.

Las emociones son contagiosas. El miedo se propaga como la pólvora cuando compartimos malas noticias. Pero el amor, la alegría, la fe, la esperanza también se contagia. No lo olvides

Todos somos todos. Mis acciones, mi conducta pueden afectar a mi entorno y a mi misma. La desobediencia y salida a la calle sin necesidad puede enviar a personas a la UCI. No es broma.

No hay culpables y sí responsables. A título personal si yo busco un culpable no me responsabilizo de la parte que me toca. Todos en esta crisis tenemos la obligación de colaborar por el bien de todos.

Tenemos muchos recursos. El ser humano tiene muchos recursos internos y cuando la necesidad aprieta se agudiza el ingenio. Hay que rescatar tus valores y fortalezas. Tenemos muchos. Echa un vistazo.

Tu mente está a tu favor. Dicen que la fe mueve montaña pues tus pensamientos con la emoción adecuada es tu motor para sobrellevar cualquier crisis y salir a flote. Confía en tus capacidades.

Aquí y ahora. Como no sabemos como terminará esto, lo mejor es ir resolviendo o actuando a medida que vayan surgiendo las cosas. No te adelantes.

Valor a lo que tiene valor. La vida es muy corta. Todo es efímero. Tu vida puede acabar en un instante. ¿Como quieres vivir este ultimo instante?

Nunca pierdas la esperanza. La vida sigue siendo bella a pesar de todo. Porque dentro de nosotras, de todas las personas, tenemos la fe y la confianza de que todo es perfecto y que todo sigue un orden natural del cuál si queremos aprendemos o sucumbimos. Tu mirada marca la diferencia. De ti depende.

¿Hacia dónde quieres mirar?

Espero que este episodio te ayude a ver la luz al final del túnel. Mantente positiva e ilusionada y trasmite a los tuyos tu positividad e ilusión. Todo pasa.

Comparte este episodio con las personas que crees que necesitan unas palabras que arrojen luz a sus vidas en este momento.

Recibe un cálido abrazo lleno de amor, fe y esperanza en este nuevo amanecer, en esta nueva oportunidad.

Si me necesitas estoy a tu disposición. Contáctame.

4 Thoughts on “El coronavirus y el miedo

  1. Gracias, por este enfoque lleno de esperanza para sobrellevar este momento. Estando fuertes de ánimo lo único que podemos contagiar es optimismo. ¡Ánimo y Fuerza!

    1. Gracias a ti Lourdes por oírme. El entusiasmo contagia y tambien las palabras de esperanza y de optimismo sin salir del suelo. El miedo solo nos dice que nos preparemos pero no para lo peor sino para gestionar mejor lo que venga. Un fuerte abrazo AMIGA.

    1. Cuanto me alegro de que te haya servido Eduardo. Era mi unica intención cuando lo estaba escribiendo. Luego al grabarlo y montarlo para publicar puse un ingrediente mucho más importante que la mera expresión de mi visión: el amor por mis hermanas/os. Aunque no conozca la mayoria de las personas que me escuchan, cuando lo grabo conecto con cada uno que me está oyendo. Gracias por oírme. Un saludo

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