Perdí el deseo sexual. ¿Qué hago?

En los episodios anteriores como «El sexo habla de mí», explico lo que es la sexualidad. Son 4 según los primeros estudios y años más tarde Kaplan implementó el deseo como primera fase. No puede faltar el deseo o la libido para impulsarnos a buscar un rato de placer acompañada o con una misma.

El sexo es en un gran porcentaje mental. El deseo está en la mente y con unos pocos estímulos internos o externos él se dispara. Te voy a contar como podemos entrenar el deseo aunque este bajo o nulo. Me vas a oír muchas veces, si me sigues escuchando, que todo se entrena incluso el deseo.

Antes de empezar a entrenar o rescatar el deseo, vamos a ver las distintas razones por lo cual el deseo baja o desaparece. Queda claro que aquí no puedo abarcar todas las razones porque cada persona es un mundo y siempre hay que valorar todas las circunstancias de la vida de esta persona para encontrar la causa o causas de la inapetencia sexual.

El deseo, como te he dicho está en la mente. Pero no solo el deseo está ahí. En nuestra mente está todo lo relacionado a nuestras experiencias, creencias, valores, fortalezas, nuestras debilidades, nuestros miedos, nuestros triunfos, la educación, los condicionamientos, las ideas y visiones sobre todo lo que nos rodea y también todo lo relacionado a la sexualidad. Todos nuestros aprendizajes están registrados en nuestra mente. Toda esta información que hemos ido registrando desde que nascemos influye directamente en tus actitudes y conductas en todos los terrenos de tu vida. La parte sexual no iba a ser menos influenciada.

El deseo te hace buscar placer y el conocimiento del placer te incentiva a fomentar el deseo. La función del cerebro, entre muchas cosas, es buscarte placer y evitar dolor. Cuando nuestra libido baja es probable que pueda estar pasando algo a nivel biológico o psicológico. Si no es de forma consciente. Hay personas asexuales que no sienten atracción sexual por ninguna persona. Dicen que del 1% al 3% de la población es asexual.

Si no eres asexual pero tu deseo ha menguado o desaparecido puede que sea por alguno de estos motivos.

Como he dicho antes la falta de deseo puede ser del tipo orgánico o psicológico.

Orgánico puede ser por tratamientos con algunos medicamentos; alteraciones hormonales; enfermedades crónicas o del metabolismo.
Del tipo psicológico están los problemas con la pareja; disfunciones sexuales como la anorgasmia y el vaginismo en las mujeres y la disfunción eréctil. Puede ser también por estados de ánimo, depresión y ansiedad; también puede ser que estés pasando por un periodo de estrés y cansancio.

La falta de intimidad o comunicación también influyen en la falta de deseo. Hablaremos sobre la importancia de la comunicación en la cama y fuera de ella.

A veces la falta de deseo puede darse por las dos causas, físicas y psicológicas.

Lo mejor que puedes hacer es buscar la ayuda de un sexólogo o sexóloga, con quien te sientas más cómoda. Si es un problema orgánico este profesional te deriva a un médico. Si el problema está más relacionado al cambio de conducta, un sexólogo te puede ayudar con ejercicios que lo harías solo o sola y con la pareja. Si no tienes pareja no pasa nada porque el deseo se trabaja a nivel mental, intimo, contigo misma.

Te recuerdo que nada en nosotros es estático y fijo. Pasamos por rachas que modifican nuestro interés y nuestra forma de disfrutar de la sexualidad. No hay que ponerse nerviosa pensando que esto será así para siempre.

El sexo es un juego donde nosotros disfrutamos mucho, es así como debería ser, pero no siempre queremos jugar de la misma manera. Al principio de una relación el deseo es constante. Es la época del enamoramiento. Después se calma pero no significa que la calidad cambie o que el interés disminuye.

Hay que adaptarse a cada fase de la vida sexual con la certeza de que todos somos creativos y tenemos la capacidad de fantasear. La creatividad y la capacidad de imaginar son innatas en el ser humano. El deseo está directamente ligado a estas capacidades. Recuerda, la sexualidad nunca muere. Es una dimensión del ser humano. Se transforma pero no desaparece.

Si tu falta de deseo es secundario, quiere decir que antes tenías deseo normal y ahora has perdido interés, puedes intentar recuperar con estos tips que te voy a dar.

Hablar con sinceridad con la pareja de lo que quieres implementar o cambiar. Decir lo que te gustaría hacer y cómo te gusta que te haga y lo que no te gusta. Buscar un lugar tranquilo para hablar y siempre recomiendo a mis clientes que sea fuera del lugar habitual. Es decir fuera de casa si vivís juntos

Proponer juegos y descentralizar el coito. El sexo es mucho más que penetración, mete y saca, y ya está. Hay que buscar el equilibrio en los gustos y preferencias de ambos. Hay que llegar a acuerdos.

La literatura erótica dispara el deseo o las películas de esta temática también. Ver las pelis porno con la única finalidad de excitarte y no utilizarla como modelo sexual. Si te comparas con lo que ves puede ser frustrante. Míralas recordando que es ficción, que no todo es real.

La masturbación mutua o a solas.

Compartir tus fantasías.

Tomar tiempo para un encuentro de calidad. El aquí te pillo y aquí te mato está bien si el lugar y el momento exige que sea uno muy rápido. Caso contrario tomate tu tiempo y disfruta.

Otra forma de activar el deseo es hablando de sexo. Hazlo con la persona que tengas confianza y si no hazlo contigo mismo pensando y recordando esos momentos que has disfrutado.

Y por último cultiva tu fantasía. Escribe en tu diario, si no tienes, cómprate una libreta y escribe relatos eróticos. Te hago una pregunta para que arranques tu historia. ¿Cómo sería un encuentro sexual ideal para ti? Escríbelo con todo lujo de detalle. Como empieza, de que habláis, que olores hay, que sientes en este encuentro, como es el tacto, etc…

Recuperar el deseo puede ser tan fácil como oír este podcast o largo y tedioso. Todo dependerá de tu actitud y tus ganas de hacerlo. La buena, buenísima noticia es que se puede recuperar. No olvides que nosotros los seres humanos somos muy complejos y hay que ver todos los factores que pueden estar afectando nuestro deseo.

Te deseo lo mejor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *