SER O NO SER MADRE. ¿DÓNDE ESTÁ EL DILEMA?

Desde que era pequeña me sentía una persona rara, diferente, sobre todo cuando llegué a la adolescencia. Todas mis amigas de entonces soñaban con ponerse el ansiado vestido de novia para lucirlo al lado de un apuesto hombre, por supuesto perfecto como los príncipes de los cuentos, en el día más feliz de sus vidas. Ellas también podían ver en esta nebulosa soñadora su futura prole, por supuesto la parejita, vestida de rosa y azul. No me interesaban los vestidos de novia y tampoco traer personas al mundo. Siempre pensé que ya había demasiadas.

foto3

A medida que fuimos creciendo y teniendo nuestras relaciones más formales con vistas al futuro, vi como todo nuestro entorno, es decir la familia y la sociedad en general, empezaron a presionarnos con comentarios “inocentes” del tipo “ya lleváis mucho tiempo saliendo”, “se te va a pasar el arroz”, “tu reloj biológico tiene los días contados”, “si no eres madre no te realizarás como mujer”, ”la maternidad es lo más bonito que te puede pasar en la vida”,etc…

Todos estos comentarios aparentemente inofensivos, son condicionantes que tienen la capacidad de mermar el poder de decisión y elección de la mujer. Llevamos siglos y siglos de condicionamientos sociales, en nuestro inconsciente colectivo femenino, que nos inhiben  dichas capacidades.

A lo mejor eres un espíritu libre y tu escala de valores está muy por encima de la pareja o de la familia, que al final después de tantos años de bombardeo verbal a través de la familia, de la iglesia, de los políticos, de la literatura, de las películas, del mito del amor romántico e incluso de tus propias amigas, terminas entrando en este juego de la necesidad de ser madre cueste lo que cueste.

A lo largo de mi vida, en España, he visto a mujeres que tenían todo en sus vidas, todo lo que uno califica como felicidad, la casa, el coche, un buen trabajo, marido estupendo, el perro, etc… y estaban absolutamente amargadas porque su reloj biológico se estaba parando y aún no habían sido madres. Yo no digo que la parte animal, biológica, en algunas mujeres pueda ser muy persuasiva, pero hoy ya se sabe, científicamente hablando, que la biología “obliga” únicamente un 5% lo demás es mental. Es decir, casi todas nuestras conductas y actitudes están supeditadas por estas frases al que  llamo creencias limitantes. Las creencias son ideas sobre el mundo y sobre uno mismo que son verdades incuestionables. Ellas están arraigadas en nuestro inconsciente y  nos hace actuar desde ellas ante cualquier circunstancia de nuestras vidas sin darnos cuenta.

Yo también tengo mi reloj biológico como cualquier mujer pero siempre que he oído comentarios sobre la no maternidad de algunas mujeres, o como la mía, les decía siempre lo mismo: YO ELEGÍ LIBREMENTE. Tuve la oportunidad de ser madre porque mi pareja sí lo quería y como no hemos coincidido en las necesidades, nos separamos.

La presión puede ser social, de hecho lo es, pero lo más triste es la autopresión. Cuando surja la ocasión de tomar una decisión, preguntaros si realmente queréis ser madres o únicamente estáis cumpliendo con las expectativas de otra persona. Sí es decisión propia, sin miedos, adelante y disfruta de la maternidad, dicen que es muy bonita. Pero recuerda la proclama socialista feminista: YO PARO YO DECIDO.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *